Esta mañana he asistido a una charla que me ha encantado, sobre un tema que me gusta especialmente, lo reconozco, los RRHH.
Han hablado de talento, de compromiso, de empleabilidad, de conciliación, de diversidad y de un montón de cosas maravillosas.
De Javier Cantero, de BLC, me quedo con la frase de que los directores de RRHH son gestores de compromiso con personas. Y muy grato su constante mención a la Responsabilidad Social y a como se tiene en cuenta y se transmite a lo largo del MBA de la Nebrija (perdón por el lapsus de publicidad).
De Juan Antonio Esteban, de AEDIPE, me quedo con que las empresas han sido los primeros en romper la confianza, antes las personas eran el principal activo de la empresa, y ahora es el primer activo que sale por la ventana.
De Vicente Fernández, de la Nebrija, me quedo con que antes se contrataba a un joven, y se sabía que iba a trabajar para la empresa 35 años, se iba a invertir en él y se le iba a formar y desarrollar. Ahora, yo hubiera dicho que se le contrata para 35 semanas, él ha sido mucho más fino.
Todo esto está muy bien. Han venido un montón de personas. Bueno, y en Expomanagement van todos los años cientos, o miles. La mayoría de ellos, yo lo sé, los visten bien, los traen en un autobús blindado, los bajan en la puerta y no les dejan hablar con nadie, y cuando acaban estos encuentros, los meten de nuevo en el autobus, y los encierran en algún sitio hasta el próximo encuentro sobre RRHH. A mi ya no me engañan.
Digo esto porque la verdad, salvo contadas, honrosas, y maravillosas excepciones, el de RRHH rellena nóminas y apunta vacaciones, muchas veces porque los que dirigen las empresas no les permiten hacer otra cosa. Digo esto porque al final en muchas empresas ascienden los pelotas o los “sobrinos de”, que para colmo no saben hacer la O con un canuto y debido a sus complejos, encima son insoportables y prepotentes, y se habla de gestión de talento. Digo esto porque en muchas empresas se mira mal a las personas con reducción de jornada, y cuando las cosas están mal son los primeros con los que se negocia o se les buscan las vueltas, pero se les llena la boca hablando de conciliación. Digo esto porque la comunicación interna en este país suele ser radio macuto y pasillo fm, y queremos compromiso. Digo esto porque los últimos años, empresas con beneficios no han subido ni el IPC, claro, la crisis, y cualquiera se queja, y queremos más compromiso. Digo esto porque la mayoría de las empresas se siguen sin gastar un duro en formación, y menos ahora. Ahí ha estado sensacional Vicente, que cuando le dicen acerca de esto, “¿Y si lo formo y se va?” El contesta “¿Y si no lo formas y se queda?”. Digo esto porque sigue habiendo mucho jefe que solo sabe ordenar y aplicar el artículo 33, de paso no asume responsabilidades, y la empresa se lo consiente, y más gestión de talento. Y digo esto porque los procesos de selección son todos, señores, todos (bueno, alguno no, vale), idénticos, y se busca exactamente lo mismo, y si no que se lo digan a alguien con una minusvalía, o a una madre con dos niños, o a alguien con 55 años, o a un… Pero luego hablamos de diversidad.
Y yo no entiendo como habiendo tanta conferencia, tanta consultora, tanto libro, donde se habla de estas cosas, de forma tan lógica y tan obvia, con unos beneficios tan claros, y tanta gente va y lo escucha, o lo lee, luego llegan a sus empresas y son unos capullos, o sus empresas funcionan como el culo (perdón por mi lenguaje, me he calentado, lo reconozco) y cada vez la gente es más infeliz en su trabajo. Está clarísimo que los que asistimos a este tipo de charlas somos gente como yo, que no manda ni en casa, o gente que, de verdad, los tienen encerrados y los sacan a estos saraos a hacer bulto (por supuesto con excepciones, que no se me ofenda nadie).
Eso si, una de las ventajas de ser como yo, es poder decir todo esto porque me da la gana, porque puedo, y porque me pone de mala leche que se trate como se trata a muchísima gente, hombre. De Responsabilidad Social, pues mira, mejor hoy ni hablamos…













