Diálogo y Redes Sociales: Grupo Vips y Budget Spain, estar, o estar por estar.
No vamos a discutir por esto del cambio climático.
No pienso dar mi opinión acerca del Cambio Climático, si me lo creo o si no me lo creo, y en que medida.
El pasado 24 de mayo tuve ocasión de escuchar a Juan Verde, un erudito internacional en política medioambiental y sostenibilidad, asesor de Obama y todo. Fue en Expomanagement, encuentro al que no falto desde hace muchos años a pesar de que a veces refunfuño.
De toda la ponencia, muy buena en general, me quedé con una diapositiva para mi perfecta:
Incremento de población: hecho irrefutable.
Incremento de nivel de vida: otro hecho, aunque en unos sitios más que en otros.
Incremento de consumo energético: más hechos.
Incremento de emisiones: claro, hecho.
Escasez de agua: pues sí. Ninguna duda.
Los combustibles fósiles son finitos: que sí, que sí, más hechos
Con todo esto, y después de haber “sufrido” alguna discusión que otra entre amigos de la catástrofe y negacionistas de que haya el más mínimo problema, ya me puedo fumar un puro con esto del cambio climático y ceñirme a hechos innegables, lo demás, como decía Juan, son “matices”. No sé si la temperatura subirá medio grado o veinte, si el nivel del mar subirá medio metro o doscientos, si desaparecerá una especie o mil, me vale con los hechos innegables, e innegables para el espíritu más frío y duro en contra de esto del cambio climático. Y está claro que hay que hacer algo, es así de sencillo.
Me quedé con otro dato sorprendente para mí, porque resulta que EEUU y China son los dos mayores inversores en energía limpia. Anda, toma. Resulta que Obama llegó a afirmar que “la nación que domine las energías renovables, dominará la economía”, y parece que se lo cree. Bien, que a lo mejor no es por conciencia, es por la economía (eso ya me suena más), pero como el resultado es óptimo, pues sea por lo que sea, que se haga, de eso se trata.
Estoy mucho más tranquilo, ya me hace falta pelearme con nadie ni analizar sesudamente, guste o no guste, hay un problema, hay que trabajar para resolverlo, y además eso supone un importante beneficio. Creo que a gusto de todos. Adoro las cosas sencillas.
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La RSC en las memorias anuales de las empresas del Ibex 35
En nuestros dos anteriores post, “Invertir en miedo” y “La empresa perfecta”, nos hemos referido a la presentación del informe del Observatorio de la RSC sobre “La RSC en las memorias anuales de las empresas del Ibex 35″. Creo que es de ley que, además de los enlaces que ya he incluido para el que quiera ampliar información, dejar el del propio informe y el vídeo realizado sobre la presentación en el canal de Media Responsable.
Espero que lo encontréis interesante.
Descargar informe Observatorio RSC
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La empresa perfecta
La empresa perfecta, la mujer o el hombre perfectos, la casa perfecta, el coche perfecto, todo eso existe. Igual que los gnomos.
El pasado jueves 9 de febrero, en la Comisión Europea, se presentaba el VIII informe del Observatorio de la RSC sobre la comunicación de las empresas del Ibex en materia de RSC. Carlos Cordero nos hacía llegar un comentario común a muchas empresas: “no vamos a poner en nuestros informes de sostenibilidad cosas negativas, tendremos que contar las positivas”. O lo que es lo mismo: mira, nuestras memorias de RSC son una versión idílica de nuestra empresa y las usamos únicamente para vender, que es de lo que se trata.
No se han enterado de nada. La RSC, ni los empleados, ni los clientes, pueden pedir ni piden, que las organizaciones sean perfectas. Eso solo sucede cuando tienes un mal día y te apetece discutir o decepcionarte. Lo que tampoco admiten son los errores sistemáticos, el mal servicio, la falsedad.
En las memorias pasa como con las páginas de empresa de Facebook. Si todo lo que viene es bonito, son bendiciones, y premios, algo huele mal. 200 páginas de lo buenos que somos, y medio folio de problemas, no es una memoria de sostenibilidad, es un panfleto. Que cada vez leerá menos gente, y menos todavía se lo creen.
La RSC no es para eso, no pide eso, no consiste en eso, no os habéis enterado.
Hay memorias que pueden parecer un insulto para sus empleados, una burla para sus clientes, y una tomadura de pelo para accionistas, proveedores, administraciones…
¿Cuándo nos vamos a tomar esto en serio? ¿Cuaádo vamos a ver la verdadera utilidad de la Responsabilidad Social, estrechamente ligada además con el beneficio empresarial?
Voy a hacerme una memoria de mi mismo y se la voy a dar a mi mujer, se va a tronchar de la risa.
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Invertir en miedo
El pasado jueves 9 de febrero asistí a la presentación del VIII informe del Observatorio de la RSC sobre la comunicación de Responsabilidad Social en las empresas del Ibex. Como no me van los deportes extremos, me gusta ir a estos actos.
Se tocaron temas interesantes que contaré en algún otro post, pero quería empezar por un comentario que hizo Carlos Cordero, director del estudio:
En una misma semana salen tres noticias de una misma empresa:
Récord de beneficios.
Bonus millonarios a los directivos.
Despido del 20 % de la plantilla.
Chupate esa (eso lo digo yo, no Carlos Cordero).
Estoy convencido que esto es posible y tiene su explicación. La acción. Por encima de todo y de todos. Los accionistas. Pero solo en este ejercicio, ya veremos el siguiente cómo nos apañamos.
Soy el primer defensor del accionista y del legítimo beneficio empresarial. Ahora, habiendo recibido ese mensaje, yo no invertiría a medio plazo en esa empresa, prefiero el Casino.
Traduzco: nos hemos “inflao”, y justo en esta época, nos lo hemos repartido a manos llenas (ojo, que seguro que merecidamente en la mayoría de los casos), y con esto de la crisis, mientras, mandamos a miles de personas – familias a buscarse la vida. Ole, ole, ole.
¿Saben por qué no invertiría? Porque esa empresa no puede estar dando un buen servicio. Si yo (cliente, consumidor), tengo algún problema con esa empresa, no voy a hablar con ninguno de esos de los bonus. Si necesito algo, no me va a ayudar ninguno de esos de los bonus. Y estoy convencido que el servicio que ofrecen cada vez es peor.
Es peor porque depende de personas humanas que se levantan por la mañana con miedo. Porque hagan lo que hagan, y cómo lo hagan, incluso haciendo ganar más dinero que nunca, es solo para que se lo repartan (en muchos casos merecidamente) unos pocos, y aun así, pueden perder su puesto de trabajo.
Así yo no podría trabajar, lo reconozco, cualquier esfuerzo mío me haría sentir estafado y engañado, y no podría evitar pensar que los frutos del sudor de mi frente van a parar a estupendas y saneadas cuentas corrientes por las que no pasan ni mi hipoteca, ni mi alquiler, ni el cole de los niños. Y yo este mes los puedo pagar, pero no sé si podré dentro de 3 ó 4.
Y después de esto, ¿vamos a hablar de comunicación de RSC? Vamos, no jorobéis…
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Quién eres, y ¡cómo!
En Responsabilidad Social hablamos de que ahora las empresas deben tener en cuenta no solo lo que hacen, su propuesta de valor, calidad, precio, blablabla, sino cómo lo hacen. Uno de los motivos es que el consumidor lo tiene en cuenta, consciente o inconscientemente, y esto va directo a la cuenta de resultado económica (la que mueve el mundo en la mayoría de los casos).
Pues bien, es el turno de las personas. Que las redes sociales te pueden afectar profesionalmente, es un hecho que muy poca gente pone en duda. El caso es que han publicado un estudio en EEUU en el que se dice que un 69% de profesionales de los RRHH han rechazado a alguien por la información recogida en las redes. Rápidamente mi mente viajó a Linkedin, y pensé que simplemente las aptitudes y conocimientos expuestos en sus perfiles no se ajustaban… y me equivoqué. La red que más ha influido en esos rechazos ¡ha sido Facebook! Es decir, el de RRHH ha valorado la actitud. “Me parece muy bien lo que sabes hacer, quién eres, pero no me encaja cómo eres, y por eso te descarto”.
Tiene perfecta lógica, hay perfiles de Facebook en los que no me gustaría que el nombre de mi empresa formara parte de dicho perfil.
Para entenderlo mejor, llevémoslo al extremo. Imaginemos un perfil donde se transmiten comentarios o imágenes xenófobas, lenguaje soez constante, fotos de borracheras todos los fines de semana, peleas dialécticas en el muro subidas de tono, críticas a su anterior empresa y jefes, ¡y clientes! Y lo mejor, que en la entrevista no se le ocurre decir al sujeto en cuestión otra cosa que “yo los fines de semana, lectura y ópera”.
Y en el fondo, para esto no hace falta un MBA, ni ser una especie de friki, ni un heavyuser del entorno 2.0, con un poquito de sentido común es suficiente. Un poquito de por favor.
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¡A por la sostenibilidad!
Se habla mucho de sostenibilidad. Gracias a la Sra. Brundtland y su conocido informe tenemos la idea de que consiste en responder las necesidades presentes sin comprometer las futuras. Y está muy bien. Hay una importante confusión con el ámbito al que afecta la sostenibilidad que ahora busca todo el mundo, y es que la mente se nos va hacia el verde. Viajamos rápidamente a las emisiones, los árboles y las focas. No es correcto. La sostenibilidad se debe entender siempre en tres áreas: económica, medioambiental y social. Sin lugar a dudas.
Yo, que soy simple como el mecanismo de un botijo, digo que sostenibilidad es algo que se sostiene, y lo suyo es que se sostenga en el tiempo. Pregunta a detractores, ¿es qué tú, tu empresa o tu departamento, solo trabajáis para maximizar beneficios este ejercicio y no os preocupáis del siguiente? Pues como por lógica empresarial esto no puede ser así, llámalo como quieras, pero algo de sostenible eres.
Está claro que uno de los problemas que tenemos ahora es precisamente el reinado del corto plazo. La insostenibilidad ha venido dada por el sistema, por el CEO, por la alta dirección, por el jefe, con la presión de los accionistas. Pero ojo, que a los accionistas, fantástica excusa para muchos comportamientos poco ejemplares, nadie les ha preguntado si quieren inflarse este año para perderlo todo el que viene, ¿no? Yo personalmente, no me gustaría tener accionistas así, pero a mi no me hagáis caso financiero que vivo con lo puesto.
Os invito a simplificar un poco el concepto y a darle una vuelta a esto de sostenerse, que al final no va a ser ninguna moda ni una tontería.
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RSC y Redes Sociales III: Redes Sociales básico
Bien, hemos hablado del diálogo y las redes sociales, de las excusas para no estar en las redes sociales, y ahora nos toca las redes sociales.
Igual que la Responsabilidad Social no es plantar árboles, pintar el logo de verde o donar dinero, el Socialmedia no es tener una cuenta en Facebook. E igual que la Responsabilidad Social no es algo exclusivo de las empresas del Ibex y las grandes multinacionales, las Redes Sociales no son exclusivas de nuestros hijos adolescentes y universitarios retraídos.
Con el ánimo de no extender mucho el presente artículo, y para que el que no conozca el tema se haga una idea rápida de en qué consiste esto del Socialmedia, la infografía adjunta es insuperable.
En las diferentes plataformas, en Facebook, en Twitter, en YouTube, encontramos marcas, empresas, organizaciones. Y éstas nos hablan. Es divertido porque algunas nos dan los buenos días, nos dicen si hace frío o calor, y nos avisan que se van a comer que tienen hambre (ejem). En definitiva, la marca se intenta humanizar algo, o se personifica, para empezar, y la conversación se establece de tu a tu. El mercado es conversación, los mercados los componen seres humanos, no sectores demográficos, y la conversación entre humanos suenan humanas, que dicen los tres primeros artículos del Manifiesto Cluetrain.
También hay empresas que tienen perfiles en todas las redes, los promocionan en la home de su Web, y en la publicidad offline, y luego hablan de sí mismos. “Hemos vendido”, “hemos conseguido”, “nuestros productos”, “nosotros”, “yo”. Mal. La audiencia ya recibe esos mensajes en otros medios, es “víctima”, y lo digo sin acritud, en la televisión, la radio, el periódico, y puede cambiar de canal, de cadena o pasar página, pero ahí están, con su mensaje unidireccional. Pero en internet la audiencia “víctima” se venga. Si tú estás en la red y no me dejas participar, si yo no te intereso, pues tú tampoco me caes bien.
Pues si yo no puedo hablar en la red de mí de forma directa, para caer bien, ¿qué puedo hacer? Dialogar, hombre, dialogar. Y para interesar, la información que voy a proporcionar a la audiencia, no puede ser únicamente acerca de los fantásticos zapatos que vendo, tendrá que ampliarse y responder a una estrategia de contenidos que pensamos puede ser relevante para nuestro público. Hablemos del cuero, hablemos de cómo gestionamos nuestra empresa, hablemos de nuestra comunidad local, hay muchas opciones. Esto despertará y animará a nuestro público a escucharnos y participar, y nos iremos posicionando en la mente del consumidor de una forma más amable y eficaz.
Ahora, una fuente de incalculable valor de contenidos sobre nuestra empresa, será, para empezar, nuestra memoria de sostenibilidad, el trabajo que se desarrolla por parte de los departamentos de RSC, y en cualquier caso, si no tenemos nada de eso, pues la forma que tenemos de hacer las cosas, más allá de lo que nos exige la ley. En materias de RRHH, gestión medioambiental, con nuestros proveedores o accionistas. Porque habrá millones de zapatos, y pueden ser como los nuestros, y encima al mismo precio, o más baratos, pero nosotros somos diferentes, aportamos unos valores además de valor, a nuestra oferta.
En fin, el tema es infinito, pero nuestro tiempo no. Con este post termino RSC y redes sociales, aunque volveremos sobre el asunto. Y dada la fecha que es, os deseamos desde Puerta de Valnadú un ¡feliz, responsable y social 2012!
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RSC y Redes Sociales II: respuestas a excusas para no estar en la red
Aviso a escépticos de las redes sociales. No, en internet la gente que opina no solo lo hace de forma negativa y destructiva. Estadísticamente hay una mayoría abrumadora de comentarios positivos sobre marcas, empresas, servicios. Vamos a ver, si mi empresa es una pyme, y solo se me ha mencionado en tres sitios, y dos son negativos, pues lo dicho no se cumple. Señor de la Pyme, vigile su negocio, responda, solucione, de forma transparente, y de paso, procure que le mencionen más de tres veces, y ya me dará la razón.
Otro aviso. La competencia torpe puede intentar hablar mal de una empresa, pero la red les acabará descubriendo. Y la propia empresa puede subir comentarios positivos de sí misma enmascarados, pero la red les acabará descubriendo. Y se puede mentir, pero la red les acabará descubriendo. Preguntar al sector hotelero. La red no tiene un pelo de tonta. Pasa algo parecido en la Responsabilidad Social. Si la Responsabilidad Social de una organización es puro maquillaje, es cuestión de tiempo, se les acaba descubriendo, y se volverá en su contra.
Ultimo aviso. Porque yo no me acerque a la red por si hablan mal de mí, o si me ataca la competencia, o si el universo decide lanzarse sobre mí, eso no quiere decir que en internet nadie hable mal de mí. Si el león decide atacar al avestruz, y ésta se defiende enterrando la cabeza, el león come avestruz. Esto es de perogrullo, y suele demostrarse cuando en Google aparece debajo del nombre de tu empresa el comentario de “no se os ocurra comprar a Fulanitez SA, que son unos chorizos.”
En el próximo post, entramos en las redes, poco a poco…
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Responsabilidad Social y Redes Sociales, “me gusta”: Parte I
Uno de los pilares básicos de la Responsabilidad Social es sin lugar a dudas el diálogo. De la Responsabilidad Social, y no de la Responsabilidad Social. Parece claro que, ahora más que nunca, “el mercado es conversación” (manifiesto cluetrain). Decía Walt Disney que “tú no construyes para ti mismo. Debes saber lo que la gente quiere, y construirlo para ellos.” Si Walt Disney levantara la cabeza ¡se iría directo a Facebook!
Es curioso lo que dan vueltas algunas empresas tratando de adivinar qué quieren sus clientes, qué les gusta, qué no les gusta, y es curioso, parece que muy pocas veces se empieza por lo más obvio. Preguntarles. Lamento mi simpleza. Y todos damos por hecho que nuestros empleados quieren cobrar el doble y trabajar la mitad, pero aun teniendo eso claro, también les preguntaría. Y repetiría eso de preguntar grupo por grupo de interés, cotilla que es uno. Esto es el famoso Diálogo con los Grupos de Interés.
Lógicamente, las respuestas no son una carta a los Reyes Magos. Sus expectativas (materialidades, que dicen los entendidos), no pueden suponer riesgo de quiebra para una empresa, eso no tiene nada de responsable, pero si se puede buscar la forma de satisfacer de forma equilibrada a cada uno en la medida que se pueda. Y de verdad, siempre hay algo que se puede.
Son importantes los beneficios del diálogo con los grupos de interés, pero eso se merece un post aparte, todo llegará. Ahora sí me pararé en el primer efecto que produce el diálogo. El cariño. A todos nos gusta sentirnos valorados, partícipes, especiales, dar nuestra opinión e imaginar que con ella ayudamos. Vivimos sedientos de cariño. Y más en nuestro país donde se dice que solo reconocemos dos estados, cuando hablamos y cuando esperamos a que nos toque volver a hablar (perdonarme el chiste fácil).
A veces se crítica la forma de “dialogar” de algunas organizaciones, totalmente de acuerdo. Si yo quiero saber si soy guapo o feo, preguntarle a mi madre es una estupidez, debería preguntarle a la vecina, o a una en la parada del autobús. Si yo dirijo las respuestas de una encuesta en un sentido claro y descarado, es lo mismo que hacerse trampas en un solitario, podré ganar, pero sin valor alguno. El diálogo mal planteado y mal hecho, solo supone una pérdida de tiempo y de dinero.
Pues bien, hay un lugar maravilloso donde se puede producir ese diálogo tan apreciado y tan útil, de forma espontanea, gratis, desnudo, claro, sin interferencias, libre, donde se puede dar cariño, y que por supuesto, da miedo a muchos, las Redes Sociales.
Bien, más adelante hablaremos acerca de ese diálogo en las redes, y tranquilos, todos las excusas para huir de él, tendrán su correspondiente respuesta.














