El pasado jueves 9 de febrero asistí a la presentación del VIII informe del Observatorio de la RSC sobre la comunicación de Responsabilidad Social en las empresas del Ibex. Como no me van los deportes extremos, me gusta ir a estos actos.
Se tocaron temas interesantes que contaré en algún otro post, pero quería empezar por un comentario que hizo Carlos Cordero, director del estudio:
En una misma semana salen tres noticias de una misma empresa:
Récord de beneficios.
Bonus millonarios a los directivos.
Despido del 20 % de la plantilla.
Chupate esa (eso lo digo yo, no Carlos Cordero).
Estoy convencido que esto es posible y tiene su explicación. La acción. Por encima de todo y de todos. Los accionistas. Pero solo en este ejercicio, ya veremos el siguiente cómo nos apañamos.
Soy el primer defensor del accionista y del legítimo beneficio empresarial. Ahora, habiendo recibido ese mensaje, yo no invertiría a medio plazo en esa empresa, prefiero el Casino.
Traduzco: nos hemos “inflao”, y justo en esta época, nos lo hemos repartido a manos llenas (ojo, que seguro que merecidamente en la mayoría de los casos), y con esto de la crisis, mientras, mandamos a miles de personas – familias a buscarse la vida. Ole, ole, ole.
¿Saben por qué no invertiría? Porque esa empresa no puede estar dando un buen servicio. Si yo (cliente, consumidor), tengo algún problema con esa empresa, no voy a hablar con ninguno de esos de los bonus. Si necesito algo, no me va a ayudar ninguno de esos de los bonus. Y estoy convencido que el servicio que ofrecen cada vez es peor.
Es peor porque depende de personas humanas que se levantan por la mañana con miedo. Porque hagan lo que hagan, y cómo lo hagan, incluso haciendo ganar más dinero que nunca, es solo para que se lo repartan (en muchos casos merecidamente) unos pocos, y aun así, pueden perder su puesto de trabajo.
Así yo no podría trabajar, lo reconozco, cualquier esfuerzo mío me haría sentir estafado y engañado, y no podría evitar pensar que los frutos del sudor de mi frente van a parar a estupendas y saneadas cuentas corrientes por las que no pasan ni mi hipoteca, ni mi alquiler, ni el cole de los niños. Y yo este mes los puedo pagar, pero no sé si podré dentro de 3 ó 4.
Y después de esto, ¿vamos a hablar de comunicación de RSC? Vamos, no jorobéis…













